La noche del 30 de abril, en el Salón Abetos del Club Empresarios Bosques, ocho personas levantamos la mano derecha. Detrás del podio, Georgina Tello —presidenta binacional de la Asociación de Empresarios Mexicanos— nos pidió responder al unísono. Y respondimos: «Sí, protesto.»
En ese instante quedó formalmente constituido el Capítulo AEM Centro–Sur. Y con él, una pieza que faltaba en una arquitectura que llevamos 30 años construyendo entre México y Estados Unidos.
No estamos creando un capítulo aislado. Estamos sumándonos a una red de 16 nodos de conexión binacional que mueve conversaciones, contratos y capital entre ambos lados de la frontera todos los días. Y lo hacemos en un momento que ningún empresario mexicano puede darse el lujo de leer mal.
El contexto que muchos todavía no terminan de procesar
Lo dijo Gina con claridad esa misma noche: las economías de México y Estados Unidos dejaron de ser dos para convertirse en una región interconectada. No es retórica. La métrica que importa se llama Trade Deficit Ratio. Con China, Estados Unidos lo tiene en 1.90. Con México, en 0.58. Con Canadá, en 0.16. Traducción operativa: México y Canadá no le quitan empleos a Estados Unidos, los multiplican en una misma cadena de valor. La integración no es una promesa diplomática. Es una métrica auditable.
«México y Estados Unidos ya no somos dos economías separadas. Hoy somos una región interconectada. Las industrias no se compiten: se comparten.»
Georgina Tello — Presidenta Binacional AEM
Hoy se mueven 353 mil millones de dólares al año por nuestra red comercial. México provee el 51% de los vegetales y el 69% de las frutas que consume Estados Unidos. Las importaciones americanas de componentes electrónicos crecieron 146% en un año, y México empezó a competirle en serio a Taiwán en proveeduría tecnológica. Somos el tercer exportador de ingenieros del mundo y el principal proveedor de software de Estados Unidos.
El espacio existe. La pregunta es quién está preparado para ocuparlo.
El cuello de botella no es la oportunidad
En el panel de lanzamiento conversé con tres personas que ven este partido desde dentro: Gina Tello desde la presidencia binacional, Miriam Sánchez desde el capítulo Occidente, y Alan San Miguel desde The Woodlands–Houston. Tres geografías, una misma observación.
Hay un dato que dejó silencio en la sala. Alan citó un estudio del MIT: «aproximadamente el 70% de los empresarios mexicanos que llegan a hacer negocios en Estados Unidos terminan involucrados en una demanda». No porque sean malos empresarios —son los mejores que tenemos— sino porque trasladaron a Estados Unidos un instinto operativo que en México funciona y allá no. Compraron la casa a su nombre. No separaron activos de operaciones. Cumplieron entregas «por la libre». Confiaron en un primo que «vive allá». Y la cuenta llegó tarde.
Una demanda civil sencilla en Texas empieza en 25,000 dólares. Una sentencia adversa puede llevarse la casa, la operación y la visa. La diferencia entre prosperar y perderlo todo no es el capital. Es el contexto.
Lo que el Capítulo Centro–Sur va a hacer diferente
La región Centro–Sur de México concentra una proporción significativa del PIB nacional, del talento manufacturero avanzado y de las empresas medianas con vocación exportadora. Hasta hoy, ese empresariado se conectaba con la AEM a través de capítulos vecinos. Ahora tiene casa propia y un mandato específico:
Acompañamiento operativo, no protocolar. El acceso a 16 nodos de conexión binacional significa contactos verificados, asesoría legal y fiscal antes de que se necesite, e introducciones a operadores que ya ganaron y perdieron en cada estado. Como advirtió Miriam Sánchez: «Si tú no te adaptas y entiendes el ecosistema, te puede salir muy, muy caro.»
Inteligencia geográfica. Texas y California concentran el 70% de la comunidad mexicana en Estados Unidos. Pero hoy hay estados que ofrecen más a quien va llegando: North Carolina con apoyos fuertes a la pequeña empresa, Nashville convirtiéndose en la siguiente Austin para tecnología, New Hampshire con tasas efectivas del 4% para agroindustria. Llegar al estado equivocado es una decisión costosa y reversible solo a punta de dinero.
Eventos con utilidad inmediata. El próximo 18 de junio, en la Embajada de Estados Unidos en México, organizamos «Texas Ready: marco legal, migratorio y comercial para empresarios mexicanos», en colaboración con la oficina de representación del Estado de Texas, SelectUSA y Foster LLP. Es el primero de una serie diseñada para que el empresariado del Centro–Sur llegue a Estados Unidos con las certificaciones, la estructura corporativa y los contactos que reducen el riesgo a lo manejable.
La ventaja competitiva ya no es el costo. Es la geografía.
Hay una anécdota del panel que vale la pena contar entera. Gina explicó que producir una pieza de joyería en Estados Unidos requiere mano de obra calificada que cobra entre 30 y 35 dólares la hora. Cinco horas de trabajo: 150 dólares solo en mano de obra, sin contar materiales. La misma pieza, hecha en México, se vende en 500 pesos.
«Los relojeros ya no se preparan en Estados Unidos. Nos los mandan a México.»
Georgina Tello — Lanzamiento AEM Centro–Sur
Esa frase resume por qué Centro–Sur abre en este momento y no en otro. Por décadas la geografía se trató como costo logístico. Hoy es palanca competitiva. Lo que México ofrece —talento, manufactura avanzada, ingeniería, capacidad de coproducción— está siendo demandado por la economía más grande del mundo en condiciones que no se repiten cada generación.
Una invitación con dirección
Si usted dirige una empresa con sede en el Centro–Sur de México y exporta a Estados Unidos —o lo está considerando— el Capítulo AEM Centro–Sur fue construido para usted. No para regalarle un networking más. Para acortarle la curva de aprendizaje, prevenirle los errores caros y conectarle con la red empresarial mexicana mejor articulada al norte de la frontera.
A la AEM le tomó tres décadas construir su presencia al norte de la frontera. Hacer lo mismo desde el Centro–Sur no nos va a tomar otras tres: la red ya está tendida, lo que falta es que quienes pueden mover la aguja en esta región decidan, hoy, sumarse a construir.
Los esperamos.
Ari Cassab es Presidente del Capítulo Centro–Sur de la Asociación de Empresarios Mexicanos. El Capítulo Centro–Sur fue formalmente constituido el 30 de abril de 2026 en la Ciudad de México, en presencia de la presidencia binacional de la AEM y de los capítulos invitados de Occidente y The Woodlands–Houston.

